Esto es para todos aquellos que algún día se han sentido débiles, que enfrentan momentos complicados y en general, para todos los que han caído alguna vez, en cualquier ámbito. Palabras de un tema deportivo que se pueden traducir a los problemas más cotidianos.
¿Sabes hasta dónde llega la fuerza de un ser humano? Dejemos la lógica por un rato, es probable que no tengas una respuesta clara, la religión y la ciencia dictan cosas diferentes, pero todas ellas más allá incluso de lo que el cuerpo permite, más allá de habilidades extraordinarias, superpoderes, mentes incansables o atributos abstractos únicos. El ser humano es más fuerte de lo que muchas veces piensa, he aquí el por qué.
Nos han bombardeado con todo clase de estereotipos, productos e ideas utópicas, la imagen del ser humano en diversas ocasiones ha sido vendida por lo que puede hacer y hasta dónde puede llegar, básicamente por sus capacidades y limitaciones. En un tema tan sencillo como lo es el deporte actual, nos venden miles de productos para mejorar todo lo que nos es físicamente posible, ya sea fútbol o halterofilia, el comercio con nuestros "poderes" no para.
Trás cada edición de competencias nacionales o internacionales salen los famosos "récords" deportivos; que sí es posible que el Sujeto "x" logre romper una marca de nuevo, o que sí el "y" supere la velocidad que el "c" tiene en los 100 metros planos. Hay cientos de disciplinas para miles y miles de humanos tanto físicas como intelectuales, los mejores generalmente son íconos de masas, los más veloces, las más talentosas con un balón, los más fuertes e inteligentes o las más hábiles dentro de las barras paralelas, todo gira entorno a un aspecto; lo mejor de nuestras capacidades.
Los medios nos informan sobre los atletas de renombre que hay en este mundo, el hombre más rápido como lo es Usain Bolt, el tiburón del agua: Phelps, el mejor jugador de fútbol (polémico) como es Lionel Messi, la mejor tenista que hay en la actualidad: Serena Williams, y muchos, muchísimos más.
Excepcionales maestros en sus respectivas disciplinas, llegaron a donde el ser humano nunca pensó llegar, superaron expectativas, llevaron el concepto de lo posible a un nuevo nivel, pero, hay algo que tienen en común, algo que también tienes tú, y yo, y todos.
No soy el primero ni el último que te lo dirá, pero lo asombroso del ser humano no es su máxima velocidad, su fuerza para levantar cosas o ingenio para resolver ecuaciones; es su capacidad y constancia para superar cada fracaso, para no rendirse.
Ser el mejor en algo implica no solo tener genialidad y habilidad, implica tener el coraje para soportar las caídas, para superar los límites y las expectativas planteadas, nadie dijo que Hugo Sánchez sería el mejor futbolista mexicano de la historia hasta que logró lo impensable; triunfar frente a la adversidad.
El caer continuamente no significa inaptitud, sino que es momento de cambiar de ruta, y es que el ser humano se las ha ingeniado para hacer cosas que van más allá de lo lógico, no importa si no tienes piernas o brazos, siempre habrá algo donde nuestra fuerza nos llevará alto.
En el mundo de hoy cada vez es más difícil sobresalir, en todas parte sale un campeón, un prodigio en alguna disciplina, hay más atletas que nunca, por un lado, eso un logro, por ser testigos de lo que nuestra especie ha logrado hacer (dejando a un lado todo lo negativo), pero también es un obstáculo, porque cientos de personas se interponen entre tu y la meta, entre tú y tus deseos de ser el mejor, no es egoísta querer serlo, a veces simplemente es parte de nosotros y nuestro instinto de competencia.
Entrenar a diario no conlleva a mejorar siempre, como fallar frecuentemente no significa perder. La balanza del éxito y fracaso no es como te la plantean siempre, es muy fácil saltar de un lado a otro, como puede ser complejo equilibrar cada extremo, todo resultará en medida y proporción de tu constancia por lograr lo que te propongas, por superar lo inimaginable.
Cuando sientas que estás perdido, que es imposible llegar a la meta, piensa en un chico o chica en particular, de una procedencia desconocida, no tiene nombre, no se sabe su edad, pero está sufriendo por no avanzar, ¿eres tú? no lo sé, pero es un ser humano, uno enfermo por querer lograr lo que otros no pudieron, por tocar no el cielo, sino un paso adelante de sus límites.
Antes era imposible correr 100 metros planos en menos de 9.81 segundos, hoy no lo es, antes era imposible saltar más de 5 metros con una pértiga, hoy no lo es, podría seguir así toda la tarde, sí antes habia imposibles, hoy ya no más. No te rindas hoy, jamás.
El éxito es como una integral; es una serie constante de pequeños fracasos infinitos que hacen una curva hacia el éxito.
-Roberto Martinez.
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