viernes, 23 de agosto de 2024

Tatuajes en los labios.

Palabras que alguna vez declaré.

Está claro que una buena forma de enmudecer a las personas es mediante un discurso sabio en comunión de sus miradas, pero poco se habla del efecto que tienen los labios si se mueven con la cautela apropiada.

Ante la pasividad de alguien buscando respuestas, siempre será mágico recibir a quien cuidadosamente se aventura en lo desconocido para encontrar tu extraordinario ser. Por ende, el orgánico lenguaje del amor confiere a los labios una pequeña misión; responder cuando se tocan en un juego imposible de narrar con palabras, pero muy fácil de entender al probar el alma de lxs demás. 

Las emociones del momento derivan en sonrisas e incluso lágrimas al separarte y mirar nuevamente sus ojos, porque si después de conceder un fragmento de su aura solo quiere repetir el momento, entonces vivirlo una vez no fue suficiente. Si bien son unidades distintas, es válido simplificar esta sensación como un aroma delicioso e irrepetible o cual nuevo sabor en el paladar, pues es la adicción a seguir con cada cucharada la que disuelve los límites inexorables del tiempo.

Por ello, los besos son como tatuajes en los labios: aún cuando su tinta pueda ser tan poderosa igual que fugaz, realmente su virtud es no borrarse pese al mañana, es decir, perdurar hasta que las personas y su intención por conocerse quieran.  

Mira lo que hiciste con esa mirada capaz de sonreír.



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