Pasaron los años, y aquí sigo, recordando lo que ya fue.
Han sido días sumamente complicados, estoy a unos pasos de mudarme y empezar una vida en solitario, nueva y desafiante, sin embargo, solo un recuerdo tan poderoso podría desviar mi atención, tal y como años atrás me pasaba. Ya sabes cuál es.
Mis historias recientes me han dejado varios aprendizajes, pero creo que ninguno como el valorar cada gota de felicidad irradiada sobre un segundo en el tiempo. Entendí que cuánto más suena una canción especial, más difícil es sentir las notas sin hacerlo antes con las emociones que provocan.
Todo esto me lleva a recordar aquellos días donde vivir no era como estar en un recipiente vacío; me sentía lleno, completo, porque sabía que estaba rodeado de lo que tanto tiempo busqué. Pero saberlo nunca fue suficiente, los ojos y el alma nunca mienten, y hoy sé que aunque lo supe, permanezco atesorando la historia más maravillosa de mi corta vida.
Me aferraba a lo que mi ser recuerda de ti. Tal vez ya no exista ese tú, al igual que mi yo. Bien lo dijiste, los cambios a veces llegan, y aunque dolorosos, necesarios. Supongo que seremos mejores, más capaces y resilientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario