Es una opinión personal, ya coincidiremos o diferiremos.
Hoy en día sobra decir que la situación es compleja en cualquier parte del mundo, desde Oriente y su espectacular avance en las últimas décadas hasta la adversidad que enfrenta la mayor parte de África, pero, me enfocaré en un lugar polémico y siempre con novedad; mi querido México.
Tratar temas aquí no es nada sencillo, sobretodo si atentan contra el organismo gubernamental, si es alguna crítica o sugerencia ten por seguro que tendrás malos ojos por parte de nuestros dirigentes, pero a veces también por el mismo pueblo, porque así somos, el rival a veces es el que está en casa. No falta la ocasión en la que se abre la polémica por situaciones insignificantes, por temas políticos en los que creemos tener el remedio o saber la causa del problema, he aquí el motivo de esta entrada, el deporte visto como un medio de distracción y teatro mas no como una pasión. específicamente el fútbol.
Hoy, nuestra liga nacional de balompié profesional se ve manchada por ser un medio "distractor" para el pueblo, por estar en manos de quienes ven el deporte como un negocio en grande, y no estoy en desacuerdo, suena lógico, pero otra cosa es decir que el fútbol y otros factores son el villano que nos impide crecer como nación. Aún con todo esto los ojos de aficionado nos hacen ver otra cosa, nos hacen ver más que jugadores o equipos luchar por un torneo "vendido", nos hacen priorizar más al juego que otros deberes o necesidades, no hacen sentir incomprendidos a veces.
Vivimos una época brillante para el deporte, no importa si eres de fútbol, basket-ball, tennis, etc; es una etapa única en la historia. Y es aquí donde las cosas se tornan emocionantes, porque el aficionado siente más hermosa la camiseta de su equipo o ídolo que cualquier "polo" europeo, porque el verdadero aficionado siente tantas emociones como le es posible, porque al aficionado no le interesa a veces lo que pase a su alrededor, se vuelve apático, como un zombie, visto con malos ojos a su alrededor.
Aunque es claro que enfrentamos una situación repleta de inconformidad e ineptitud, también, en su momento otros lo hicieron, salieron y quizá hoy son la cima del mundo; no descuidaron lo importante y lucharon colectivamente, y sí, no todo cambió, algunas tradiciones se quedaron, actividades y costumbres permanecieron, el deporte es una de ellas.
¿Crees que es solo fanatismo? Piénsalo 2 veces, diferencia al que ve un partido de fútbol del que aprecia un partido de fútbol, separa al que critica del que elogia justamente, clasifica a los oportunistas que expresan ideas que no son suyas de aquellos que solo callan y se emocionan, ojo, no creas que se vuelven máquinas, claro que sienten, pero el orden de necesidades cambia, no significa que sea un dominio o control mental.
El deporte va más allá de seguir a un equipo, es mucho más que comprar un balón y sentirse un prodigio, solo el verdadero aficionado sabrá describirlo, aquellos que lloran y sufren no son necesariamente apasionados, aquellos que aprietan y presionan no son necesariamente críticos, aquellos que callan y miran atentamente no están necesariamente hipnotizados. El verdadero aficionado sabrá evadir la polémica de un negocio deportivo, sabrá sentir los colores de su equipo más allá de su nómina, sabrá opinar y ver al deporte no como la palabra lo define, sino incluso más que como un estilo de vida.
Que quede claro, hay cosas más importantes, pero el deporte es algo que domina la emoción en nuestra especie, antes, ahora y siempre.
Vivimos una época brillante para el deporte, no importa si eres de fútbol, basket-ball, tennis, etc; es una etapa única en la historia. Y es aquí donde las cosas se tornan emocionantes, porque el aficionado siente más hermosa la camiseta de su equipo o ídolo que cualquier "polo" europeo, porque el verdadero aficionado siente tantas emociones como le es posible, porque al aficionado no le interesa a veces lo que pase a su alrededor, se vuelve apático, como un zombie, visto con malos ojos a su alrededor.
Aunque es claro que enfrentamos una situación repleta de inconformidad e ineptitud, también, en su momento otros lo hicieron, salieron y quizá hoy son la cima del mundo; no descuidaron lo importante y lucharon colectivamente, y sí, no todo cambió, algunas tradiciones se quedaron, actividades y costumbres permanecieron, el deporte es una de ellas.
¿Crees que es solo fanatismo? Piénsalo 2 veces, diferencia al que ve un partido de fútbol del que aprecia un partido de fútbol, separa al que critica del que elogia justamente, clasifica a los oportunistas que expresan ideas que no son suyas de aquellos que solo callan y se emocionan, ojo, no creas que se vuelven máquinas, claro que sienten, pero el orden de necesidades cambia, no significa que sea un dominio o control mental.
El deporte va más allá de seguir a un equipo, es mucho más que comprar un balón y sentirse un prodigio, solo el verdadero aficionado sabrá describirlo, aquellos que lloran y sufren no son necesariamente apasionados, aquellos que aprietan y presionan no son necesariamente críticos, aquellos que callan y miran atentamente no están necesariamente hipnotizados. El verdadero aficionado sabrá evadir la polémica de un negocio deportivo, sabrá sentir los colores de su equipo más allá de su nómina, sabrá opinar y ver al deporte no como la palabra lo define, sino incluso más que como un estilo de vida.
Que quede claro, hay cosas más importantes, pero el deporte es algo que domina la emoción en nuestra especie, antes, ahora y siempre.
¡Goya, Universidad! ...
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