martes, 25 de octubre de 2016

Mensaje sin remitente.

Es curioso que en ocasiones sientas que alguien trata de decirte o advertirte algo, pocas veces sabremos su identidad, y aún peor, pocas veces entenderemos el mensaje. [Anécdota] 

Era tarde del 15 de septiembre en México, hace apenas un mes y unos días. El plan era solo festejar y dar el tradicional "grito" de Independencia con una cena en casa de compañeros y amigos de mi familia. La cita era a las 8 pm por lo que había que irse a las 6:30 pm aproximadamente, no lo hicimos sino dos horas después, pero cuánto lo agradezco...
Sinceramente no tenía ganas de asistir, como es usual, los maestros dejan algo de tarea o actividades aún en fechas de descanso obligatorias, y sumado a esto, sé como terminan esa clase de "celebraciones", aparte y de forma más personal, ya no me divierte la tan común práctica de encender "cuetes" (juegos pirotécnicos) en fechas patrias; antes lo hacía sin pensar solo por el hecho de ver el espectáculo, ahora sé que no solo nuestros compañeros perrunos, gatunos y demás sufren un infierno cuando los escuchan, también nosotros, y no necesariamente por oírlos.

Regresando, estaba haciendo mi tarea cuando ví el reloj, eran las 7;36,  no se me hacía raro que ya fuera tarde (ni siquiera me había arreglado), afuera se escuchaban los cientos de ruidos y vibraciones en las ventanas a causa de la pirotecnia (lanzada por muchos quienes dicen sentirse mexicanos) cuando repentinamente escuché los quejidos y chillidos de alguien, supuse que provenían de un perro, eran horripilantes pero por infortunio pensé que se trataba de algo normal (los escucho a diario desde la casa de  mi vecino), pasaron 30 SEGUNDOS y los chillidos no paraban , eran en verdad molestos y horribles, unos segundos más tarde temí que fueran de mi perro; ¿Qué pasó? mi mamá me lo confirmó, eran de él, me gritó para que bajara a ver qué pasaba, ¿Que hice? demoré otros 15 segundos en hacerlo.

Cuando bajé aún seguían los gritos, ahora si escuchaba claro que se trataba de mi perro, me asomé por la ventana (estúpidamente) antes de abrir, no ví claro pero si lo escuchaba, me alteré y decidí abrir rápido, cuando lo logré estaba cerca de mi bomba de agua, sin poder moverse, entendí entonces lo que pasaba; básicamente estaba enredado en los cables que conectaban a la bomba con el flujo eléctrico, mismo que por el movimiento y desesperación, ya no tenían el aislante.

En ese momento sí que me puse nervioso, cuando me acerqué para ayudarlo (Duke, su nombre jaja) estaba tan alterado que me mordió en repetidas ocasiones (una me dejó impactado), no dejaba que lo tocara, traté de tranquilizarlo (y a mi también), por sentido común bajé el switch que regula la corriente eléctrica del hogar y comencé a desenredarlo. En verdad fue tedioso pues hacía tiempo que no lo bañaba y tenía el pelo con bastantes nudos, tuve que hacer un par de cortes pero finalmente lo hice, fue un momento de mucho nerviosismo, enseguida de unos ajustes en los cables de la bomba (cabe resaltar que en el momento estaban expuestos) pude reestablecerlos y asegurarlos con bastante cinta de aislar, lo frustrante vino después. 

La causa principal seguramente fue la pirotecnia y el comportamiento nervioso que origina en animales, Duke no se acerca al área de la bomba, salvo que tenga un ataque de nervios o una crisis (que fue lo que pasó), teniendo esto se me presentó una pregunta definitiva: ¿Que hubiera pasado si ese dia hubiéramos sido puntuales, sí hubiéramos salido a las 6:30 como lo dictaba el plan? Aunque nada me garantiza que hubiera ocurrido lo mismo asumo que era una probabilidad muy alta, todo se reduce a esto: ¿Hubiera logrado desenredarse por si mismo? La respuesta es tan relativa como puede ser directa, no lo sabré nunca. 

Cepillaba su pelo mientras me planteaba todo en la mente, fue inevitable recordar las desatenciones que he tenido (y tengo) con quien me ofrece su amistad a cambio de nada, en verdad me puse mal, porque ese día pude haber perdido una parte de mi presente y pasado, pero QUIZÁ EL DESTINO NO QUISO, quizá decidió darme otra oportunidad a pesar de los 3 Amperes corriendo a 127 V (El ser humano puede morir desde los 2.5 A), entonces en verdad comprendí; Ese día pude haber no estado, pude haber ignorado todo o pude haber tardado un segundo más, un instante marca la diferencia, y afortunadamente no tuve que ver esa escena fatal para darme cuenta. Fue un día donde dimensioné nuevamente el valor de los elementos en mi vida, ¿qué pasaría si desaparecieran, si se esfumaran, o si murieran frente a tus ojos? Conozco bien la respuesta, pero una vez más agradezco que no la haya tenido que revivir. 

Sí hay algo en lo que no he podido dejar de pensar es en los más de 60 segundos de dolor en los que tardé en ayudar. Creo que simplemente a veces hay alguien que manda mensajes sin avisar, esperando QUE los entiendas, que no sea demasiado tarde, QUE reacciones. 
Gracias. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario