-¿Estás seguro de hacerlo?- Me dije en silencio. Ni un día más, ya fue suficiente.
Pocas veces uno se hace daño suficiente como para algún día en verdad lamentarlo, hoy fue la ocasión. No sé cómo ni cuándo empezó a decir verdad, aunque trato de recordar lo que sea que me de respuestas, sin éxito, hasta hoy.
Antes la culpa lo tenían los demás, porque mis actos no tenían consecuencias, pensamiento de lo más estúpido, posteriormente, cuando noté el verdadero alcance de mis acciones, fue cuando supliqué ayuda, aún no olvido el llanto de aquella noche.
Me lo dijo una vez la psicóloga; -Como humanos, naturalmente no necesitamos a los demás hasta que las cosas se tornan adversas-. Lo comprobé una vez que grité en auxilio, ya era noche, tuve un par de sueños que por suerte fueron solo eso, pero sinceramente juraría que el último atravesó la barrera que los limita, diría incluso que mi mente se esforzó en convencerme de que fue un sueño, bien, finalmente, este no es el punto, sino después.
Ese día previ algunas cosas, como mi calificación en un par de exámenes y lo que me esperaría al llegar a casa, no imaginé que perdería a una de las personas más valiosas en mi vida, al menos por el momento. Tampoco esperaba fracasar en algunos de mis deberes. ni siquiera creía que unas horas más tarde clamaría piedad, no contra mis padres o el mismo Ser Supremo; contra mí.
He estado convencido de ello muchísimo tiempo, somos nuestro mayor limitante y muro. Sabía de alguna forma que tenemos capacidad de herir y lastimarnos a nosotros mismos, pero lo que ignoraba es que tan certeros podíamos ser con un par de acciones.
Juré desde ese día cambiar, mejorar como persona e individuo una vez más, ya lo había hecho una vez, ¿que tan difícil podría ser otra? 1era ilusión y esperanza, primera mentira.
Días después me animé a ir de nuevo por ayuda especial, de verdad me sentía alguien distinto, de verdad creí que lo estaba logrando, segunda mentira.
Fue entonces que, al momento de mi siguiente error me percaté que las cosas no estaban funcionando como creía, al menos desde ahí comencé a entender de verdad este medio áspero, sus efectos y básicamente que, en muchas ocasiones tendrás que lidiar tu solo con tus problemas (odiando la dependencia), aunque eso ya lo sabe cualquiera, no está mal repetir.
Lleguemos al punto, mi tercer mentira fue la más certera, porque cuando creía que las cosas estaban por surgir en su mejor momento, no fue así, caí al vacío, recordando todas esas vulnerabilidades que alguna vez fueron parte de mi, recordando los gritos, las horas y horas perdidas, las risas histéricas, las groserías, las promesas, las cadenas moviéndose, los latidos cada vez más débiles, y lo peor: el sonido del reloj retratando lo que alguna vez no soporté escuchar.
Se vuelven invisibles, se disfrazan y se ocultan en una neblina, así son ellas, desafortunadamente es un juego de escondidas en el cual siempre tendrás la ventaja a tu favor, porque sabes dónde están y cómo son, pero no haces nada para ganar. Si lo haces, felicidades, estarás en otro nivel.
Sigo vagando sin respuestas, el camino parece aclararse cada vez más, pero a la vez las manecillas señalan con culpa hacia mi. Tal vez todo esto te parezca poco, pero recuerda algo, en el momento más inoportuno una mentira puede llevarte al pánico y la desesperación, una mentira puede convertirse en tu mayor miedo, y no hay mayor mentira que la promesa de cambiar.
-Para lograrlo de verdad debes quererlo, si no es imposible.- Gracias K.

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