sábado, 23 de septiembre de 2017

Fractales bajo tierra.

Fueron meses de ausencia. Poco a poco entendí que bajo nosotros hay más que un manto profundo y compacto.

Sí, soy culpable, la procrastinación hizo lo que quiso conmigo, pero, ¿y si no reaccionas a tiempo?

Me estoy volviendo adulto en este tema, ya habia hablado en una entrada sobre el suplicio de perder el tiempo, pero con lo que no contaba es que iba a caer dos veces con la misma piedra, creo que el tiempo y el amor son las únicas rocas capaces de tirarte una y otra vez sin cambiar su presencia en lo absoluto.

Centrándonos, hay una infinidad de golpes de realidad que nos hacen poner los pies en la superficie, a veces hasta más profundo, tan simple como enterarse día a día de actos repulsivos y espeluznantes en Internet, mientras comemos, o cuando abrimos un periódico; en conjunto, todo ello nos moldea como individuos, aciertos como defectos, bla bla bla, ¿Qué quiero decir con lo anterior? 

En forma preliminar, que el suelo que pisamos suele ser un firme reflejo de nuestra identidad, expresada en verdades, mentiras y experiencias, pero además, a mayor profundidad, se incorpora un oscuro y personal historial formado por pensamientos y deseos obsoletos, quizá fracasos, y sí, fósiles problemas, muchos irónicamente vigentes, sofocándonos desde ahí.

Ahora bien, quise acabarlos, la cuestión es, ¿Cómo? ¿Qué tanto hay que retroceder (o cavar) para llegar a ellos? Me lo dijeron una vez, "cuánto más piensas en tus problemas encuentras que tienen hilos con otros mil", obviamente no le dí importancia, grave equivocación.

En palabras claras, cada error que cometemos tiene sus antecedentes, pero es común que los simplifiquemos tanto al grado de olvidar los originales, el típico redondeo de centavos aplicado en nuestro andar cotidiano, ¿Consecuencias? Muy simple, tanto como perder el rastro de qué tanto venimos arrastrando, desde días, semanas, meses, y la cuenta sigue.

Condensando las ideas, una de las formas más básicas de ser consumidos por la ansiedad que provoca la pérdida de tiempo, es no liberar por prioridad nuestros problemas, parece demasiado lógico, pero vale la pena profundizar. Qué sencillo es dejar para mañana una tarea de hoy, para que precisamente mañana se convierta en un problema por no tener el tiempo suficiente. Esto se multiplica miles y miles de veces por cada evento que no tachamos de la lista en sólo unas semanas.

Siguiendo este orden de ideas, y por experiencia personal, encontrarás que mucho de lo que hoy nos aqueja tuvo su origen a partir de otra situación de hace días, semanas, meses, y la cuenta sigue. Suena aún más lógico, casi estúpido, al evaluarlo de esta forma, pero descifrar las antiguas causas y consecuencias de nuestros dilemas puede llevar una inconsistente búsqueda.

Dicho lo anterior, nuestra búsqueda, por más sencilla que parezca, nos invita a usar la mente de verdad, no la Evernote o cualquier otro medio diferente. Después de obtener las respuestas necesarias, paulatínamente nuestra nube de enigmas empezará a despejarse, pero estrictamente eso,  e-m-p-e-z-a-r-á, dependiendo de que tan densa o fluida esté.

La cuestión en todo esto es que, hacemos tediosos análisis, sufrimos, creemos estar haciendo una basura de nuestro tiempo (y es probable), sin fijarnos realmente en lo que hay bajo nosotros, al igual que los tormentos, las soluciones casi siempre se encuentran ahí mismo, cavando lo bastante profundo. 

La ciencia en seco menciona que cuando hay un patrón o un elemento que se repite a diferentes escalas, nos referimos a un fractal, adaptando el significado, la densa nube de enigmas no es más que un patrón de problemas aparentemente distintos pero que finalmente resulta en repeticiones de ellos, de cuando olvidamos hacer X o Y cosa (y no aprendimos), de cuando rechazamos una oportunidad (y no aprendimos), de cuando actuamos antes de pensar (y no aprendimos), como consecuencia, se obtiene otro fractal; un reincidente vacío de ansiedad y culpa por tirar el tiempo. 

Es así como caminamos, ignorando que un tanto más abajo y a nuestro ritmo, avanza la pila de causas que acecharon el pasado y matan el presente, pretendiendo lo mismo con el futuro. Pero aún se puede actuar, usando un peculiar y fractal ejemplo, como esos consejos para estudiantes que decidimos no escuchar, o esos hábitos de eruditos que se ignoran en la radio o en revistas; estructuras que si se repiten en diferente medida tendrán buenos resultados, pero que para dominar pueden tardar días, semanas, meses, y la cuenta sigue.
                               
 -Intentando volver al juego, ¿Cuándo piensas despertar?
https://www.youtube.com/watch?v=-FtzaDxHgLk

Fractal de tiempo por Virginia Castillejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario