viernes, 5 de abril de 2024

Encontrar o ser encontradx.

Cuando menos lo esperas e imaginas, las leyes de atracción conspiran para llevarte a un punto y lugar en específico, pero es la claridad de tu mente la que te permite verlo, o tal vez sentirlo.

La época empeora según los días, el mundo no cesa de darnos malas noticias, y a la par, nos conflictúa encontrar con quién hallar las respuestas que buscamos, confiar en las personas. Pero, ¿y si hubiera una forma de que, en medio de la neblina, pudiéramos ver la luz y su intensidad en lxs demás? 

Es claro que nos ahorraríamos mucho tiempo. Contar hasta diez sería la nueva dinámica para saber si queremos conocer a alguien o no, pues en ese lapso sabríamos si es su resplandor lo que nos motive a dar el paso, o solo la frugalidad de una luz cálida. 

Aún no existe un radar que nos permita ubicar con quiénes estar o no, pero lo que sí existe es la intuición; esa pequeña flecha que nos orienta y que en comunión de ciertas fuerzas indescifrables hasta ahora, nos propone dar uno o tantos pasos como necesitamos para encontrar a quién debamos encontrar.

Y lo místico no para, porque entre santos y demonios, la luz de cada quién brilla tanto que no impide que seamos nosotrxs a quiénes nos encuentren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario