lunes, 4 de abril de 2016

Es tan fácil juzgar.

Atención, quizá esto no sea lo que parece. Lee con atención. 

Se está volviendo usual, y temo por ello; sucede que en medio de una tarde con tareas atrasadas, exámenes pendientes e incluso un libro por leer, se me ocurre hacer algo que no entró en mis planes, no esta mañana, y, más allá de compartir un extracto personal, es probable que te resulte familiar algo de aquí, si es así, al terminar podrías saber qué hacer.
Muchas veces nos hemos cuestionado sobre nuestras decisiones, nuestros actos y sí, nuestros errores. ¿Quién no? aunque no sea de forma directa, uno frecuentemente se plantea una alternativa a lo que ocurrió, hasta usamos el tan popular "hubiera", finalmente somos humanos, y uno de nuestros más importantes poderes es la capacidad de elegir, de decidir.

Sin embargo, hay que reconocerlo, esos errores que cometemos al recibir una orden no son de la misma categoría que aquellos dentro de un quirófano, dentro de un rascacielos en obra o con nuestra propia madre, me explico, si bien no hay una tabla que regule la magnitud de cada equivocación, sí podemos establecer una escala simple, pero no es física, tiende a lo emocional, psicológico o a un conjunto más propio: la espiritualidad humana.

Ya lo decidí, no entraré en absurdos principios éticos y morales, porque lo que te puedo decir es lo mismo quizá que te diría un profesor de la materia, tu padre, un libro de filosofía para Dummies o incluso hasta ya lo sabes, me ahorraré eso, no resultará tan complejo en este texto.  

Sabemos, hasta ahora, que los errores nos acompañan a diario, hay diferentes escalas entre ellos, pero comparten algo en común: sean con tu familia o con un signo matemático, son y siguen siendo fallas, la mayoría de veces indeseables. Cada uno tiene el poder para remediarlo, porque sí, aunque parezca que no, cada problema se hizo para tener una solución, la cuestión es encontrarla, así que descuida, mira hacia al frente y separa lo correcto de lo que parece bueno, si, muy posiblemente tienes mucho trabajo ahora.     

Las circunstancias que rodean a un error pueden ser infinitas, todas bajo condiciones especiales, pero todas, sean justificables o no, mantienen la imperfección de nosotros, porque eso somos, seres imperfectos, aunque los libros de ética y filosofía digan lo contrario, además,  no creo que nuestra misión sea alcanzar la perfección, ese concepto no aplica en nuestra raza, ¿No me crees? pásate por la entrada de "Un monstruo real en la Tierra", podría cambiarte un poco el semblante.

Si, no estamos exentos de obrar mal, miles de alternativas quizá como una solución, interviene el "hubiera", el arrepentimiento va y viene, y sí, el clímax de esto: no importa a veces tu juicio, sino el de los demás. 

¿Qué sucede? es preciso observar, es interesante analizar, es divertido proponer, pero es diferente entender. Nadie es tu, aunque te digan mil premisas sin sentido, repito, nadie es tu, y eso es lo importante, porque si tomaste esa decisión equivocada solo hay un individuo (2 o más si respetas tu religión, já) que estuvo en ese momento, que se destruyó pensando, que sufrió antes y después de elegir, en fin, podría hacer una lista de todas esas sensaciones y experiencias, todas ellas esenciales, todas ellas distintas, pero todas ellas a veces insuficientes para los demás. Si, es difícil entender, y es tan fácil juzgar.  

Te pregunto ahora, ¿Te ha pasado? ¿Has juzgado justa o injustamente? bien, es común en nosotros, después de todo somos humanos ¿no?

Antes de creer que sientes y entiendes la situación, el problema, el error, pregúntate si de verdad conoces lo que hay detrás, no sirve de mucho analizar lo que hubieras hecho, no eres el o la que cometió la equivocación.  ¿Crees poder ayudar? Nadie te impide hacerlo, si en verdad entiendes el momento, no te sorprenderás que las cosas no resultan lo que esperabas. 

Pero, a todo esto, también resulta fácil escudarse en uno mismo, en la situación, en lo que ésta esconde... es sencillo, entonces, defender un error. No importa su gravedad, ahí estará, sé crudo contigo, acreditar lo que haces no es el camino bueno, quizá ya aprendimos que es fácil juzgar a los demás, y, ¿qué hay sobre ti? No, omite errores, esas elecciones que sabes saldrán mal, porque te puedes equivocar ignorando o especulando sobre lo que ocurrirá después, pero sí conoces bien el alcance de tus acciones más vale pensarlo dos veces, porque entonces sí que sufrirás, sé responsable.  

Recuerda, los errores son parte de nosotros, interpretarlos es una tarea compleja, pero antes de llevarlo a cabo contigo y los demás, evita tan solo hacerlo, ¿Como? sé educado y separa lo bueno de lo correcto, en serio. ¡Suerte y éxito con ello!

Porque no pensé bien las cosas, porque no medí lo que hice, porque quizá ya nada sea igual,  porque sufrí y la locura tomó control en mi,  porque alejarse puede ser absurdo y cobarde, porque me equivoqué.

                        Porque es fácil juzgar, es fácil cometer un error. Ojalá me alcance el tiempo.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario