Lo que a continuación está escrito podría generar múltiples reacciones, o nada, afortunadamente eres libre de opinar lo que tu mente te implore, no te quedes callado.
"Sin cadenas sobre los pies, me puse a andar, hace tiempo quise encontrar.. el camino ..."
Peculiar canción de Los Pericos, una banda argentina de reggae que con una canción movió la mente de miles: Sin cadenas
Es simple, la libertad se ha vuelto un tema sobreexplotado e infravalorado, no hace falta mucho pensar por qué: desde su aparición inminente en la mayoría de los libros que tratan Ética y Filosofía de forma universal, hasta la poca importancia o eco que cobra en la mente de muchos.
No es fácil decirlo (porque muchos ya lo hicieron), pero la capacidad de autodeterminarse va mas allá de pensar en lo que está debido o lo que está penado, supera incluso nuestros propios límites de razonamiento y a la vez nos "atribuye" autenticidad como seres humanos.
Pero no escribo esto para decirte de lo que somos capaces de pensar o lo que nos hace "especiales" como especie, no, pretendo analizar un acto común hoy en día, uno que muestra a la opresión como algo normal en un entorno que pelea absolutamente contra ella.
Iba atrás en el carro, ventana abajo y mi familia conversando de algo a lo que dejé de ponerle atención cuando me di cuenta de lo que pasaba afuera; viento fuerte y húmedo, cielo nublado, una brizna ligera, verde en muchos arboles, pero también un señor castigando con su cuerda a "su" perro. Horrible.
La sensibilidad es una cosa, la exageración es otra. Hoy hay fundaciones y organizaciones encargadas de la protección biológica y natural de los diferentes seres vivos, estas son un estandarte liberal y humano para muchos, pero para la mayoría solo representa una pérdida de tiempo y si, "exageración". Hubo un momento donde la humanidad vivió en armonía y equilibrio con el medio, nada de utopías, teníamos una voluntad natural y sensata, el lugar que ocupábamos era el indicado y correcto, una época donde lo más importante no era organizar lo que generábamos sino saber quiénes eramos (hombre y naturaleza), pero eso cambió cuando perdimos aquello que estaba en nuestra alma y lo cambiamos solo por lo que estaba en la razón, entonces el concepto de "libertad" surgía, queríamos salir del puro y sabio orden natural; nos sentimos del otro lado y con el poder de cambiarlo todo.
Te lo resumo: lo que nos hace estar en la cima del entorno y sus habitantes es lo mismo que nos hace creer que somos superiores a ellos. Basta con verificar que, para describir a un homicidio usamos palabras como atrocidad, crueldad, crimen y monstruo, pero para referirnos a un asesinato animal es suficiente con aclarar que fue malo, incorrecto o "innecesario".
¿Esto te dice algo? A mi me grita a los oídos que no sólo somos seres vivos, sino los seres vivos, que cualquier organismo ajeno a nosotros es casi por ley inferior (aunque sepamos que sólo hubo una cosa que nos permitió sobrevivir), que nos sentimos sin la opresión de las cadenas pero con el poder de ponerlas.
Cuando vi al hombre sometiendo al perro no observé otra cosa que no fueron sus manos sosteniendo el collar del can, sí, ese collar que compramos en cualquier veterinaria, ese que viene en colores e indica que hay un "dueño" para cada perro, aquél símbolo de control y adiestramiento. Y es simple, hemos ideado cientos de formas para domesticar no solo perros, también gatos, equinos, bovinos, roedores y en general cualquier especie que se interponga en nuestros planes o beneficie el proceso para lograrlos.
Es inevitable pensar en el dolor de cada animal al pasar por un tratamiento de control, lo muestra con rabia, con ojos de muerte, con tristeza, desesperación y finalmente resignación, porque sabe que poco puede hacer para enfrentar por sí solo a un ser que se escuda en armas, máquinas o rejas, ¿Y que mejor signo de opresión que un bonito collar rojo, una cadena brillante de un par de metros y probablemente una placa con el nombre al que debe responder y obedecer? Que quede claro, no estoy en contra de la forma en la que un perro o un gato es parte de nuestro hogar y vida, me opongo al concepto que se les asigna cuando lo hacen; una mascota.
Cada golpe, cada orden o cada acto incorrecto, ellos lo sienten, saben que clase de organismos somos, nos entregan su lealtad, su afecto y su respeto, globalizando, mamíferos y aves, vertebrados e invertebrados, animales y plantas, todos viven y encuentran su razón de vida en algo mas (estoy seguro) que filosóficos instintos de supervivencia, porque todos ellos tienen la oportunidad de estar aquí, porque todos ellos son importantes y representan algo mas que de lo que las palabras "flora" y "fauna" pueden describir.
Sabes lo que debes hacer, que es lo que atenta a su vida y que medidas puedes tomar para preservarla, la de ellos y hasta la tuya. Solamente te digo que la próxima vez que pienses en un ejemplo de plaga te fijes en quien ha invadido a quien, tan simple como ver quienes son los que van sobre autos y quienes son los que yacen sin vida a un lado de cientos de carreteras, quienes discuten "derechos" de libertad en contra de secuestros y quienes están con cadenas o tras una jaula de zoológico sin poder manifestarlo, quienes son tratados como familiares o amigos y quienes son no mas que mascotas en un patio.
La libertad la tenemos todos, eso sí, no somos realmente alguien para otorgarla o quitarla, por mas reglamentos, orden y caos que reine... Es claro algo; no solo los animales y las plantas se afligen, también los humanos tienen cadenas, pero finalmente somos nosotros, ¡el ser humano! quién las pone y las sufre.
La sensibilidad es una cosa, la exageración es otra. Hoy hay fundaciones y organizaciones encargadas de la protección biológica y natural de los diferentes seres vivos, estas son un estandarte liberal y humano para muchos, pero para la mayoría solo representa una pérdida de tiempo y si, "exageración". Hubo un momento donde la humanidad vivió en armonía y equilibrio con el medio, nada de utopías, teníamos una voluntad natural y sensata, el lugar que ocupábamos era el indicado y correcto, una época donde lo más importante no era organizar lo que generábamos sino saber quiénes eramos (hombre y naturaleza), pero eso cambió cuando perdimos aquello que estaba en nuestra alma y lo cambiamos solo por lo que estaba en la razón, entonces el concepto de "libertad" surgía, queríamos salir del puro y sabio orden natural; nos sentimos del otro lado y con el poder de cambiarlo todo.
Te lo resumo: lo que nos hace estar en la cima del entorno y sus habitantes es lo mismo que nos hace creer que somos superiores a ellos. Basta con verificar que, para describir a un homicidio usamos palabras como atrocidad, crueldad, crimen y monstruo, pero para referirnos a un asesinato animal es suficiente con aclarar que fue malo, incorrecto o "innecesario".
¿Esto te dice algo? A mi me grita a los oídos que no sólo somos seres vivos, sino los seres vivos, que cualquier organismo ajeno a nosotros es casi por ley inferior (aunque sepamos que sólo hubo una cosa que nos permitió sobrevivir), que nos sentimos sin la opresión de las cadenas pero con el poder de ponerlas.
Cuando vi al hombre sometiendo al perro no observé otra cosa que no fueron sus manos sosteniendo el collar del can, sí, ese collar que compramos en cualquier veterinaria, ese que viene en colores e indica que hay un "dueño" para cada perro, aquél símbolo de control y adiestramiento. Y es simple, hemos ideado cientos de formas para domesticar no solo perros, también gatos, equinos, bovinos, roedores y en general cualquier especie que se interponga en nuestros planes o beneficie el proceso para lograrlos.
Es inevitable pensar en el dolor de cada animal al pasar por un tratamiento de control, lo muestra con rabia, con ojos de muerte, con tristeza, desesperación y finalmente resignación, porque sabe que poco puede hacer para enfrentar por sí solo a un ser que se escuda en armas, máquinas o rejas, ¿Y que mejor signo de opresión que un bonito collar rojo, una cadena brillante de un par de metros y probablemente una placa con el nombre al que debe responder y obedecer? Que quede claro, no estoy en contra de la forma en la que un perro o un gato es parte de nuestro hogar y vida, me opongo al concepto que se les asigna cuando lo hacen; una mascota.
Cada golpe, cada orden o cada acto incorrecto, ellos lo sienten, saben que clase de organismos somos, nos entregan su lealtad, su afecto y su respeto, globalizando, mamíferos y aves, vertebrados e invertebrados, animales y plantas, todos viven y encuentran su razón de vida en algo mas (estoy seguro) que filosóficos instintos de supervivencia, porque todos ellos tienen la oportunidad de estar aquí, porque todos ellos son importantes y representan algo mas que de lo que las palabras "flora" y "fauna" pueden describir.
Sabes lo que debes hacer, que es lo que atenta a su vida y que medidas puedes tomar para preservarla, la de ellos y hasta la tuya. Solamente te digo que la próxima vez que pienses en un ejemplo de plaga te fijes en quien ha invadido a quien, tan simple como ver quienes son los que van sobre autos y quienes son los que yacen sin vida a un lado de cientos de carreteras, quienes discuten "derechos" de libertad en contra de secuestros y quienes están con cadenas o tras una jaula de zoológico sin poder manifestarlo, quienes son tratados como familiares o amigos y quienes son no mas que mascotas en un patio.
La libertad la tenemos todos, eso sí, no somos realmente alguien para otorgarla o quitarla, por mas reglamentos, orden y caos que reine... Es claro algo; no solo los animales y las plantas se afligen, también los humanos tienen cadenas, pero finalmente somos nosotros, ¡el ser humano! quién las pone y las sufre.
*No le digas mascota solo por ser más pequeño, por darle un nombre o ponerle un collar, llámalo amigo, porque créeme que te entregará lo que muy pocos de tu especie podrían dar... A veces aquél término de amistad le queda mejor a un perro o gato que a un hombre. Cuídalo.
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