Dentro de un montón de entradas, discursos y dedicatorias, ésta fue sin duda la más difícil de escribir.
Mis primeros recuerdos los tuve desde los 4 años, en el Jardín de Niños, donde sí quería algo sólo tenía que pedirlo, y claro, merecerlo.
Cuando cumplí los 7 empecé a cuestionarme cosas como ¿Por qué los adultos pelean? ¿por qué es difícil encontrar trabajo? ¿qué significa el amor? Lógicamente mis respuestas eran bastante simples e infantiles.
Al salir de 6to grado de primaria me sentí orgulloso por finalizar un recorrido tan largo, y porque detrás mío había alguien que con regaños, castigos y amor, había obtenido ese logro también.
Un par de años después, a la edad de 13, me enojaba porque no podía salir a una fiesta sin antes terminar la tarea, me sentía frustrado por no saber algo en un examen, te ví como muchas personas en una, la que me quería y me cuidaba, la que me regañaba en las juntas de la escuela, la que me abrazaba cada vez que tropezaba al caminar, la que me decía que me veía guapo a pesar de no estarlo.
Fue en primero de preparatoria cuando entendí que en la vida se viene a ser felíz, pero también a llorar, a sufrir, a reír, a correr bajo la lluvia y a desvelarse para terminar el proyecto, se viene a todo, y sé que sonará muy incongruente, pero no hay objetivo más humano que el disfrutar de nuestra existencia, vivir.
Todo eso pensé en un momento donde creí que todo se me venía encima, cuando sentía la incapacidad de cumplir mis metas y lloraba por haber perdido a un gran amigo, tuviste que llegar a cubrirme con un gran manto y decirme que no era el fin del mundo, que todo estaría bien. Ese día mis lágrimas no pararon, pero mis sueños se recobraron.
Ahora, a mis 18, recuerdo muchos detalles de mis años anteriores, cada victoria, abrazo y lección, como también cada derrota, cada esfuerzo en vano, y cada error cometido. Muchas veces la vida nos obliga a enfrentar a sus peores obstáculos, se ríe sí caemos, no obstante se complace cada vez que nos levantamos, y en el momento en el que eso ocurre, es cuando nos percatamos cuánto hemos crecido, ignorando en ocasiones quiénes nos acompañaron en el trayecto. No es nuevo decir que la grandeza no se mide en obra, sino en humildad.
Estamos viviendo quizá nuestra época más difícil como especie, particularmente, sabemos todos lo que ha vivido México en los últimos días, nos hemos unido sin preguntar con quién o a dónde, porque finalmente es después de un sismo cuando los mexicanos nos dimos cuenta que la discriminación y las diferencias no tienen lugar sí existe una causa más poderosa. No fue una cuestión de merecer, sino de simplemente salvar vida, por vida.
Es probable que muchos se pregunten, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Bien, es muy sencillo; de todas las personas que me instituyeron alguna vez, fue mi madre quién me enseño el significado de la responsabilidad y el compromiso. Yo, al igual de todos, tengo un compromiso conmigo, con ella, con la sociedad y con el entorno, una deuda que solo se paga con esfuerzo y la constante lucha por seguir en el buen camino, por honrar a aquellos que son indispensables en nuestro día a día, por hacer algo más que observar... en una sociedad que cuando parezca darte la espalda solamente pide a gritos tu más sensata ayuda;
Es probable que muchos se pregunten, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Bien, es muy sencillo; de todas las personas que me instituyeron alguna vez, fue mi madre quién me enseño el significado de la responsabilidad y el compromiso. Yo, al igual de todos, tengo un compromiso conmigo, con ella, con la sociedad y con el entorno, una deuda que solo se paga con esfuerzo y la constante lucha por seguir en el buen camino, por honrar a aquellos que son indispensables en nuestro día a día, por hacer algo más que observar... en una sociedad que cuando parezca darte la espalda solamente pide a gritos tu más sensata ayuda;
Me mostraste que, en ocasiones nuestro sudor no basta, a veces el mundo necesita algo más, como creer y tener fe durante las situaciones más injustas, ser recompensados aún en tiempos de crisis, requiere de que nos ensuciemos las manos para finalmente despertar cada mañana con algo qué perseguir, yo puedo hacer eso, todos podemos.
Hay mucho que aún desconocemos, mucho que no nos tocará descubrir en esta vida, lo que sí sabemos es que hay otras tantas que no requieren explicación, hablamos de la voluntad, la solidaridad, y por supuesto, el amor, en específico, el de una madre.
Me enseñaste que nuestras metas son posibles a base de esfuerzo y dedicación, a levantarme con coraje y determinación de cada caída y a pesar de eso, a ser dulce y amable, dando, o tratando, de dar mi mejor versión.
Finalmente, el poder estar parado aquí es obra y reconocimiento tuyo, como ya sabes, cada triunfo mío lo es de ti, estoy seguro además que si tropiezo, sabré volver al camino con mucho más, porque quiero volverme más fuerte, y esas ganas son uno de los regalos más brillantes que me diste.
Todos tenemos nuestras propias batallas, y es gracias a las personas que amamos por lo cuál estamos dispuestos a enfrentarlas, aunque estemos quebrados o desolados.
Ahora comprendo por qué es difícil hallar trabajo, lo que implica la adultez y sus problemas.
Ahora comprendo por qué es difícil hallar trabajo, lo que implica la adultez y sus problemas.
Hoy, 11 años después, entiendo el significado del amor. El amor tiene nombre, y se llama mamá.
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