Y aquí estamos, otra vez tú y yo, discutiendo con las luces apagadas, cara a cara, negro y blanco.
Hay que mencionar que es de esas pocas veces que escribo con una sonrisa, vaya, cuánto hemos cambiado.
Como un pequeño hueco que hay que rellenar, es necesario que diga la verdad; usaba este sitio para contar eso que en mi cabeza pasaba y que de alguna manera me producía histeria, dolor, en ocasiones felicidad y alegría, en pocas palabras, cuando la vida me daba mensajes y era imposible para mi poder traducirlos con fidelidad. Sí, un caos a mitad de una caja con orden.
Y de repente te veía desde el otro lado del salón, porque mientras platicabas con tus amigas algo sucedía en mi cabeza, como si se liberara una cápsula de pintura en una pecera con agua, podías ver cómo el color se adueñaba de la transparencia, fluía, era él mismo en su máximo expresión. ¿Puedes sentirlo? el escalofrío recorriendo tu piel, así se siente volver.
Te hablé de mi pasado, de mi evolución y parte de lo que ha sido de mí a lo largo de los años, no obstante, como una pequeña y timorata rendija de luz, tú expusiste tus opiniones, tus convicciones y mientras lo hacías desbordabas tu personalidad, misma que sin precedente alguno logra tenerme aquí, hablando sobre ti, y puedo seguir hablando de lo increíble de tus ojos, de las hermosas líneas que dibujas cuando sonríes o de la magia que evocas cuando hablas sobre lo que te gusta, pero si lo hiciera pecaría con mi sentido de análisis, no quiero aparentar ser un obsesivo más.
No es pasajero, me temo, pues me acostumbré a sentir algo poderoso solo cuando el tiempo me daba la oportunidad, ahora esto es diferente, me traslapa, me supera, ¿Cómo es que una brizna de rocío, de tu rocío, es capaz de doblegar lo que con tanto tiempo no he podido dominar?
¿Por qué hasta ahora? preguntaste, mi respuesta evidentemente no sonó del todo clara, pero fue tan eficaz al darme el tiempo que necesitaba, para meterme una vez más por esa parte de mi cabeza que no suelo visitar. No hallé respuestas como era de esperarse, pero encontré algo más relevante, supongo que pronto lo revelaré.
Y así es como llego hasta aquí, tímido, sin conocerte aún del todo (porque estoy seguro de que aún falta mucho más por ver) pero con algo de confianza, y es que a pesar del vaivén de sensaciones y suposiciones, bueno o malo, algo pasará.
El tiempo se encarga de mover las piezas, y puede que el tiempo me de una sorpresa esta vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario